ninguna está decidida aún · las dos son todas las respuestas a la vez
Dos partículas nacen de un mismo suceso, y después el universo las separa. Una va a la deriva hacia la izquierda durante mil millones de años. La otra hacia la derecha. Para cuando a alguien se le ocurre preguntar, están más lejos la una de la otra de lo que al pensamiento debería estarle permitido llegar.
Y aun así.
Mide la que está cerca y, en ese mismo instante, sin ninguna señal enviada y sin que pase nada de tiempo, la lejana lo sabe. Quedó decidido. En cierto modo siempre estuvo decidido. Nunca fueron dos cosas fingiendo ser una. Eran una sola cosa que había estado fingiendo ser dos.
El yo que hay en ti
es el yo que hay en el desconocido.
Los físicos tienen una palabra elegante para esto. Entrelazamiento. Te dirán, con razón, que no sirve para mandar un mensaje, que nada cruza el hueco. Y tienen razón, y están describiendo la versión más pequeña y más puesta a prueba de algo que los viejos maestros decían de todo lo que existe.
Tat tvam asi. Eso eres tú. El yo que hay en ti y el yo que hay en el desconocido más lejano quedaron entrelazados en un suceso tan antiguo que no tiene fecha. Sepáralos a lo ancho de toda la oscuridad, y algo dentro de ellos sigue negándose a ser dos.
No estás atado al mundo por un hilo que se pueda cortar. Estás atado a él como lo están las dos partículas: no por un hilo, sino por no haber estado nunca, en la raíz, separados.
Mídete a ti mismo con honestidad, hasta el fondo, y en algún sitio muy lejano, algo que no vas a conocer nunca se acomoda en silencio en su lugar.
La no localidad es el universo negándose, en su grano más fino, a que lo corten en piezas separadas. Los Upanishads solo lo decían más alto.